
Hearst adquiría a los 23 años un periódico que su padre ganó en una apuesta, el San Francisco Examiner. Comenzó entonces una escalada periodística que culminó en la posesión de 28 periódicos (Chicago Examiner, Boston American), 18 revistas (Cosmopolitan), cadenas de radio y alguna productora de cine. Su vida fue llevada a la gran pantalla, de manera indirecta, por el director Orson Welles bajo el título Ciudadano Kane.
Inspirado en el trabajo de Pulitzer, fue creador de la prensa amarilla o sensacionalismo. El término se originó durante la batalla periodística entre el diario New York World de Joseph Pulitzer y el New York Journal de William Randolph Hearst, de 1895 a 1898. Ambos periódicos fueron acusados, por otras publicaciones, de magnificar cierta clase de noticias para aumentar las ventas y de pagar a los implicados para conseguir exclusivas. El periódico New York Press acuñó el término "periodismo amarillo", a principios de 1897, para describir el trabajo, tanto de Pulitzer, como de Hearst.
Kane adoptó los métodos de Pulitzer y los adaptó a un periodismo impregnado de titulares incendiarios, alejados de la neutralidad y del rigor periodístico para alcanzar un objetivo primordial: vender. Hearst concibe la industria periodística como un negocio que debe aportar enormes beneficios. Lo importante es vender periódicos a toda costa sin importar los medios.
Sus opiniones siempre fueron controvertidas y tendenciosas.
Su influencia decayó cuando su industria periodística se vio seriamente afectada por la Gran Depresión de 1929. Pero sus métodos, junto a los de Pulitzer, provocaron un serio debate entre los profesionales. El Nuevo Periodismo y el papel de los medios en la 2ª Guerra Mundial implicaron una crisis y una pérdida de crédito de la profesión a nivel mundial. El beneficio, la política o las ideas no debían pasar por encima de la ética y enterrar el auténtico leitmotiv del periodismo: la verdad.




